9 sencillos consejos que te ayudarán a conseguirlo:

      1. Cuida la comunicación con tu pareja, tanto la verbal como la no verbal.

Todo el tiempo estamos comunicando. No es posible no comunicarse. En numerosas ocasiones creemos que simplemente por el hecho de no hablar a mi pareja, o no decirle lo que nos ocurre (en algunos casos creyendo que de ese modo no vamos a preocuparle) no estamos comunicándonos, pero no es cierto. El simple hecho de llegar a casa, entrar directo a la habitación, dejar las cosas, sentarme en el sofá y ponerme a leer el periódico sin haber saludado a mi pareja SI ESTÁ COMUNICANDO ALGO, aunque no sea verbalmente. Quizá disgusto, indiferencia, enfado…

Cuida aspectos como mirar a los ojos de tu pareja, sonreír, mantener un contacto físico, proximidad, guiñar un ojo de forma cómplice, hacer cosquillas, asentir mientras te habla…

      2. Exprésale lo que te gusta de su comportamiento y lo que te resulta desagradable.

Es importante que entiendas que tu pareja no es capaz de leerte la mente. Al igual que tu pareja no podrá adivinar lo que necesitas o sientes. Aunque os améis mucho, el amor no nos otorga esos poderes. Tengo la responsabilidad de decirle a mi pareja lo que no me ha gustado sobre la forma en la que se ha comportado para que de ese modo mi pareja sepa que eso te disgusta y que tenga la posibilidad de elegir o no cambiarlo.

Del mismo modo dile todo aquello que te encante y te guste de su forma de actuar. Será mucho más probable que lo repita.

      3. Sorprende a tu pareja.

Cuando nuestra relación comienza a consolidarse, en muchas ocasiones nos dejamos llevar por la rutina y las costumbres. No es ni mucho menos algo negativo, pero si quieres que tu relación pueda mejorar en cierta medida es muy positivo que, de vez en cuando puedas sorprender a tu pareja. Las sorpresas son muy estimulantes y generan emociones muy agradables para ambos. Puedes llevarle a cenar a un restaurante nuevo o preparar una rica cena en casa con música agradable, tener un detalle y regalarle algo que sabías que le haría mucha ilusión, hacer aquello que siempre te dice que desearía hacer… da rienda suelta a tu imaginación.

       4. Céntrate en el presente. Deja el pasado en su sitio.

Cuando estamos molestos y enfadados podemos llegar a gestionar mal las situaciones y los conflictos con nuestra pareja. Algo frecuente es sacar a relucir el pasado. Si algo te molestó en el pasado, debiste haberlo gestionado en su momento, ahora ya no puede aportarte nada bueno.

Es importante que cada situación se gestione en el mismo momento en el que ocurre o próximo a ello. De este modo evitaras el resentimiento o el sacar “trapos sucios” que simplemente generarán daño en tu relación de pareja.

      5. Pregúntale a tu pareja qué podrías hacer tú para mejorar la relación.

Si, has leído bien, qué podrías hacer tú. Normalmente cuando creemos que nuestra relación presenta problemas pensamos que es el otro el que debe generar cambios. Puede que mi pareja tenga que hacer algún cambio, pero es positivo asumir mi propia responsabilidad sobre dicho cambio. Si le preguntas qué necesita que hagas será mucho más sencillo para ti entenderle y poder mejorar esa relación. No se trata de que ninguno cambie, se trata de que mediante vuestra conducta podáis tener una relación más armoniosa.

      6. Interésate por aquello que le gusta.

Sus actividades, sus aficiones e intereses. Es muy positivo que conozcas aquello que le hace feliz, que le da sentido a su vida, aparte de ti. Pregúntale, acompáñale si le apetece, conoce a sus amigos y trata de involucrarte sin dejar de lado tu propia vida personal.

      7. Trata los conflictos desde la intimidad y la tranquilidad.

Si algo no te gusta del comportamiento de tu pareja, o tienes que hablar sobre algo que es importante para los dos, díselo, pero díselo a solas. Espera a que tus amigos o familiares no estén para poder hablar tranquilamente, incluso prepara el ambiente. Poneos cómodos, y hablad sin prisas sobre aquello que sea importante.

      8. Pide y no exijas. Sugiere y no acuses.

Muchas veces en las relaciones de pareja se llega a un punto en el que la persona se toma la libertad de exigir a su pareja aquello que quiere. No olvides respetar y cuidar de tu pareja siempre.

Las peticiones fomentan la cooperación y las sugerencias nos llevan a la resolución de problemas. Si acusamos a nuestra pareja ésta se pondrá a la defensiva y difícilmente podremos mejorar nuestra relación.

      9. Fomenta tu propia individualidad al igual que la de tu pareja.

Además de compartir aficiones e intereses juntos, es positivo que podáis mantener vuestra individualidad en el día a día. No se trata de hacer tú tu vida y yo la mía sin más. Se trata de compartir pero a la vez tener mi propio espacio de autorrealización y crecimiento personal. Un espacio dónde pueda acudir siempre que lo necesite y quiera, que mi pareja respete y yo respete el suyo. Donde poder llevar a cabo mis aficiones, deporte, reuniones con amigos… Recuerda que una pareja saludable no es aquella que hacen juntos todo, sino aquella que es capaz de estar separada y sentirse tranquilo el uno con el otro. Es importante la calidad de los momentos.

 

Hay distintas formas de cuidar de tu relación de pareja, te animo a que pruebes estas nueve que te he expuesto en el artículo. Si quieres más información no dudes en ponerte en contacto con nosotros.