Existen muchas personas que, tras su ansiadas vacaciones, cuando éstas finalizan sienten una elevada ansiedad. Incluso hay muchas otras que no logran desconectar durante el tiempo total que dura su periodo estival, sobre lo que hablaremos en artículos posteriores.

Esa dificultad que el individuo sufre para lograr adaptarse a la su rutina laboral se denomina Síndrome Postvacacional. Más del 50% de la población sufre este problema cuando finalizan sus vacaciones. No es una enfermedad y su duración suele ser breve y pasadas una o dos semanas los síntomas desaparecen.  La persona experimenta una serie de cambios tanto físicos como psicológicos durante ese periodo de adaptación.

Dentro de las consecuencias físicas es frecuente encontrar:

  • cansancio
  • fatiga
  • dificultad para dormir
  • falta de apetito
  • dificultad para concentrarse
  • dolores musculares…

Los síntomas psicológicos más comunes son:

  • irritabilidad
  • estado de ánimo bajo
  • desinterés
  • ansiedad y nerviosismo…

Para minimizar los efectos que produce la vuelta a la rutina laboral los siguientes consejos pueden resultarte útiles:

 

  1. Si tienes posibilidad de volver unos días antes de incorporarte al trabajo, hazlo. Unos días de adaptación a tu hogar, a tus nuevas rutinas tras un periodo de descanso, para poder organizar tu ropa, tu casa, poner lavadoras, ir a comprar… te generará tranquilidad y te ayudará a afrontar mejor la vuelta.
  2. Intenta regular tus horarios. Cuando estamos de vacaciones nos levantamos más tarde, comemos a deshoras, trasnochamos, estamos relajados… Es importante que cuando vuelvas intentes acostarte y levantarte a la misma hora para que el día de antes de incorporarte a trabajo o universidad no notes tanta diferencia y seas capaz de conciliar el sueño de forma natural y placentera.
  3. Cuida de tu ocio. La vuelta a las obligaciones muchas veces enturbia esa área tan importante que es la de las actividades agradables para nosotros. Una cosa es que estés trabajando de nuevo y otra muy distinta que ya no puedas tener vida social y de ocio individual. Intenta planificar durante las primeras semanas una actividad agradable para cada día al finalizar el trabajo. Ve a tomar algo con amigos, date un baño relajante, visita un museo, practica algún deporte… Te ayudará a mantener tu ansiedad en el nivel óptimo y potenciarás tu bienestar.
  4. Planifica los menús de las comidas. Algo que puede ayudarte es tener organizado qué vas a comer durante la primera semana, incluso el cocinarlo para antes de comerlo. Evitarás esos tiempos de agobio y planificación desestructurada que nos restan tiempo al principio y que generan mayor ansiedad.
  5. Pensamiento positivo. ¡No lo olvides! La actitud ante los cambios y las situaciones cotidianas que conforman nuestra vida, determinará nuestro estado de ánimo y la forma de comportarnos.  Cuando más positiva sea tu actitud, mejor será tu adaptación a la rutina. Cuando te pilles teniendo pensamientos negativos o demasiado pesimistas recuerda: busca la alternativa de pensamiento positivo y realista.