En este artículo vamos a abordar un tema que está estigmatizado y sobre el que recaen muchos prejuicios. Vamos a clarificar lo que es, las variables que ayudan a que se genere esta patología, y las que ayudan a que se mantenga o, incluso, se incremente. Estamos hablando de la ludopatía o juego patológico. Estoy segura que el hecho de leer “ludopatía” ha generado un impacto emocional en ti, ya sea que lo estás viviendo, lo has vivido, lo conoces o lo tienes recogido en tu mente como algo negativo en la descripción de una persona. Por esto mismo, creemos que la lectura de este artículo te puede ayudar a comprenderte o comprender mejor esta patología.

Desde la edición del último manual diagnóstico DSM-5 (2013), la ludopatía o juego patológico se considera un trastorno adictivo y no del control de los impulsos como se consideraba hasta ahora. Este cambio implica un reconocimiento por parte de la comunidad científica de la gravedad de esta patología. La ludopatía (como la primera reconocida dentro de las adicciones comportamentales) produce:

  • Dependencia. La dependencia se genera cuando la persona pierde el control sobre la conducta realizada y el interés por las actividades e inquietudes que tenía antes de comenzar la conducta adictiva. Esta dependencia hacia la conducta realizada hace que las consecuencias negativas que tiene el juego patológico, no sean un freno lo suficientemente fuerte como para poder frenar la adicción por sí mismo.
  • Tolerancia. La tolerancia es un fenómeno por el cual el individuo se adapta al nivel de adicción y necesita aumentarlo para producir el mismo efecto que producía al principio. En el caso de la ludopatía se traduce en que cada vez necesito: jugar más tiempo, gastar más dinero, jugar a diferentes juegos…
  • Abstinencia. El Síndrome de Abstinencia se produce al dejar de jugar. La retirada del juego produce el efecto exactamente contrario al que produciría la fuente de adicción. Es decir, si jugar me relajaba, me divertía y me hacía sentir bien; en fase de abstinencia me sentiré nervioso, me aburriré y me sentiré mal.

La modificación que se produce en el circuito de la recompensa cerebral de las personas que sufren este trastorno, el funcionamiento se acaba asemejando mucho al de las sustancias psicoativas, las drogas. Los ludópatas acaban perdiendo el control a la hora de jugar o apostar y esto genera graves consecuencias a su vida y a su entorno.

ª Antes de entrar más a fondo, hazte esta pregunta: ¨

¿Cuánto dinero gastaste en el último Sorteo de Lotería de Navidad?

Imagino que esta pregunta ha tenido un nuevo impacto en ti y es que, en la actualidad, los problemas de juego patológico se han visto agravados por conductas propias de la patología que son socialmente, no sólo aceptables, sino deseables. Además, las nuevas vías de acceso al juego en su versión online también favorecen que en la actualidad se den más casos de personas adictas al juego y se tarde más tiempo en detectar la patología.

¿Cómo puedo detectar si estoy cayendo en una adicción al juego?

  • Perder el interés en otras actividades lúdicas que no sean el juego
  • Aislarte de tu entorno progresivamente.
  • Aumentar progresivamente el tiempo o el dinero invertido en el juego.
  • Buscar el juego para evadirte de los problemas.
  • Abandonar responsabilidades adquiridas (laborales, familiares, sociales…)
  • Malestar intenso cuando no hay posibilidad de jugar.
  • Solicitud de préstamos que permitan dar continuidad al juego.
  • Actos ilegales con el fin de obtener dinero para jugar.
  • Alteraciones del ánimo: angustia, inquietud, depresión, irritabilidad…
  • Euforia o sensación de bienestar desmesurada al conseguir jugar.
  • Síntomas físicos del tipo: aumento/pérdida de peso, sequedad ocular, dolor de espalda, alteraciones de sueño, descuido del aseo personal…

Todos estos, son síntomas de personas adictas al juego o que presentan un juego patológico. Si te sientes identificado con el listado que te presentamos, la recomendación es que contactes con un profesional de la Psicología que te ayude a frenar y revertir los efectos de esta grave patología que puede terminar trayendo consigo importantes consecuencias, no sólo para el jugador, sino para gran parte de su entorno.

¿Cómo he llegado a convertirme en un ludópata o un jugador patológico?

Existen algunas predisposiciones para desarrollar una ludopatía que en ningún caso serán determinantes para que esto suceda. Ya hemos comentado las conductas de juego que la propia sociedad acepta y fomenta. Lo mismo ocurre cuando en la familia hay una fuerte tendencia al juego (no necesariamente patológico) Estamos hablando de esas familias en que las sobremesas son jugando al mus, los cumpleaños se celebran en el casino, todas las semanas se juega el euromillón, etc. Puede que haya una predisposición a caer en una ludopatía en el encuadre de un trastorno psicológico o de personalidad en que el descontrol de impulsos se dé con facilidad; así como en personas competitivas, ambiciosas, evitativas…

A nivel cerebral, para el ludópata o jugador patológico, la sensación de actividad mientras juega es muy grande ya que cerebralmente se producen las reacciones químicas que activan los sistemas de placer estimuladas por la conducta del juego. De esta forma, el cerebro favorece que la persona se sienta incentivada para perseverar en su conducta de juego patológico ya que este le produce una sensación de placer a la que no accede en ninguna otra situación. Hablamos de adicción comportamental como pueden serlo las compras, los videojuegos, etc.; ya que el mecanismo es idéntico al que se produce con la adicción a las drogas como ya se mencionó.

Un aspecto considerable a valorar en un caso de ludopatía es la evaluación de posibles distorsiones cognitivas del tipo “llevo jugando 10 rondas, el premio cada vez está más cerca” o “tengo que recuperar el dinero que he perdido jugando un poco más” que pueden estar detrás del mantenimiento de la patología. Una de las distorsiones más comunes a trabajar es la falacia de control que se produce cuando la persona cree tener control sobre eventos o situaciones azarosas, como son los juegos de azar) Según las distorsiones con las que esté lidiando el ludópata o jugador patológico, se puede llegar a un sentimiento de tener que seguir jugando para remediar el acto anterior. Te invito a que te detengas un segundo y te imagines lo que sería sentirte constantemente perdiendo cada vez más para intentar recuperar lo perdido.

La gestión emocional desarrollada por el ludópata o jugador patológico también va a marcar su predisposición. No es habitual que las familias ni los colegios enseñen el desarrollo de una gestión emocional adecuada (esto está cambiando, afortunadamente) De esta forma, dentro del panorama completo de emociones que todos los seres humanos sentimos, hay algunas como la alegría, el logro o el orgullo que nos gusta sentir y otras como el miedo, la frustración o la ira que nos resultan desagradables y, si podemos, las evitamos. El juego puede ser una de esa tapadera de emociones de las que huimos por el malestar que nos genera.

El caso concreto de las máquinas tragaperras

que-es-la-ludopatiaRepasando la historia, nos situamos en 1981 (año de legalización de las máquinas tragaperras) A diferencia de otros países, en España no se restringió a salas recreativas y casinos, lo que favoreció que, en poco tiempo, las máquinas tragaperras se convirtiesen en el juego de azar más popular. El acceso masivo a la posibilidad de jugar, aunque sea poco dinero, y la habituación del resto de la sociedad a ver jugadores reduce la capacidad preventiva de los entornos.

Pero… ¿por qué tienen tanto éxito las máquinas tragaperras? Son máquinas diseñadas para estimular la conducta de juego sin que el jugador sea consciente, por lo que el vicio a las máquinas tragaperras no depende sólo de la predisposición personal. Algunas de las características del diseño de las máquinas tragaperras que favorecen la adicción al juego son:

  • Características físicas de la máquina tragaperras. Tanto la música como los colores, los dibujos y las luces son intermitentes y hacen que la propia máquina resulte atractiva e inofensiva. Además, el hecho de estar a la vista de todo el mundo, favorecen la distorsión cognitiva de que “no es tan grave” porque hemos aprendido que cuando hacemos algo mal, debemos esconderlo.
  • Efectos sonoros. Las máquinas tragaperras utilizan una estrategia multicanal sensorial que estimula y regula la emoción respecto al juego. Cuando el jugador está apostando, la velocidad y el tono de la música se incrementa lo que aumenta su nivel de excitación y estimula el hecho de que el jugador siga introduciendo monedas en la máquina. Una vez que el jugador gana el premio, la música cesa. La intermitencia de los juegos de música generan una falsa sensación de ganancia constante. El sonido estrepitoso del caer de las monedas una vez que el jugador gana, favorece que la sensación de ganancia sea mayor de lo que en realidad es. Todo lo que se ve y se escucha, invita a seguir jugando
  • Inmediatez del premio. El importe de apuesta en las máquinas tragaperras suele ser bajo (P.Ej. los 5€ que me han sobrado de la compra) y la ganancia es comparativamente elevada. Además, el premio se obtiene de forma inmediata lo que aumenta el potencial adictivo del juego. Muchas veces, la frecuencia del premio sirve de señuelo para seguir jugando y ayuda a que el jugador pierda de vista que las máquinas tragaperras son un negocio, por lo que el ganador siempre será la empresa de la máquina.
  • Alta frecuencia de “casi aciertos”. Al trabajar con 3 elementos acertados para ganar, la coincidencia de 2 genera la distorsión cognitiva de haber “casi ganado”, en lugar de haber perdido. Esto genera la sensación de que ganar al juego de las máquinas tragaperras tiene una probabilidad muy alta. Esta distorsión favorece el deseo de volver a jugar.

Todas estas características, el lugar exacto en que se coloca la máquina dentro del bar, etc. Está estudiado para incrementar la adicción al “ratito divertido” que, una vez que se pierde el control, deja de ser divertido. Además, recordemos que el consumo de alcohol (inhibidor de la capacidad de control de impulsos) suele estar también muy asociado a las conductas de juego que se dan en un bar.

Consecuencias de la ludopatía o juego patológico

En contra de lo que ocurre en otras adicciones, en el juego patológico no hay una pérdida de conciencia de la conducta adictiva lo que hace que el sufrimiento sea mayor. Es decir, el jugador patológico es consciente del daño que ocasiona y se muestra incapaz de frenar el impulso de seguir jugando convirtiéndose en una lucha contra sí mismo constante.

Las consecuencias del juego patológico corresponden, no sólo al jugador, sino a su entorno más cercano, empezando por su familia. Algunas de las más relevantes son:

  • Psicológicas. Inestabilidad emocional, ansiedad, depresión, ideas de suicidio, irritabilidad, falta de autoestima…
  • Rupturas amorosas o familiares, aislamiento, desatención a responsabilidades sociales por poder jugar, falta de comunicación, disminución del ocio…
  • Económicas. Desatención a las responsabilidades laborales que pueden conllevar el despido, deudas, préstamos acumulados…
  • Conductuales. Consumo de otras sustancias adictivas como alcohol, tabaco, drogas…; conductas ilegales como robos o estafas con tal de obtener los recursos para poder seguir jugando…

¿Se puede vencer la ludopatía?

A pesar de ser una adicción difícil de combatir, la realidad es que con voluntad, convicción y ayuda profesional especializada que ayude en el proceso, es posible. Es muy importante el apoyo social. A pesar de que muchos jugadores se avergüenzan de su conducta y se aíslan para realizarla, cuanto más apoyo se reciba del entorno, más llevadero será el proceso. De hecho, las terapias de grupo ofrecidas por algunas asociaciones, son una opción a considerar como paralela al trabajo personal.

En el caso de la ludopatía o juego patológico no es necesario realizar una desintoxicación médica, aunque es posible que en etapas iniciales de la deshabituación, sea necesario recurrir a la medicina para controlar los estados emocionales desbocados y ayudar durante el proceso de abstinencia.

En el tratamiento de la ludopatía, como ocurre en otros trastornos, es de vital importancia la conciencia de enfermedad del jugador. Por tanto, si ya has contactado con un profesional para resolver tu problema, ya has subido el primer escalón. Si estás pensando en hacerlo, hazlo cuanto antes para recuperar tu libertad y generar conductas alternativas al juego que tengan menor repercusión en tu vida que te resulten igualmente placenteras.

El primer objetivo para vencer la adicción es precisamente la de controlar los estados emocionales derivados de su cese. Para ello, es importante comenzar marcando pautas de autocuidado y autoprotección que permitan ir recuperando el control de las emociones y las rutinas diarias paulatinamente. Las técnicas de manejo de emociones y de control de impulsos son claves para vencer la adicción y prevenir tanto las recaídas como la derivación en adicciones parecidas.

Durante la fase de control de la conducta, es fácil que se produzcan recaídas vividas con intensa frustración en el jugador o en su entorno (o en ambos) Por complicado que parezca, ese momento es el idóneo para centrarse en las fortalezas del jugador y ponerlas en marcha para poder preveer la siguiente recaída y progresivamente, evitarla.

Es importante que tanto el jugador como su entorno ajuste su expectativa acerca del proceso que será largo y tedioso dado que se trata de un cambio del estilo de vida radical. Este tipo de cambios, no se producen de la noche a la mañana y requieren el abordaje de muchos aspectos del afectado. Además el entorno ha de ser consciente de que el jugador es una persona con una patología que no siempre es dueño de sus propios actos a pesar de ser consciente de ellos.

Si te ha resultado interesante este artículo no dudes en dejarnos tu comentario y, si lo estás pensando… Frena y actúa. Contacta con nosotros que podremos ayudarte a volar de nuevo en libertad.