Aprendemos muchas cosas desde pequeños, nos enseñan a realizar operaciones matemáticas, también nos muestran el mundo a través de las ciencias naturales, la historia de países, distintos idiomas… Nuestras familias nos enseñan a hacer la cama, recoger nuestra habitación… Nos enseñan cómo llegar a diferentes lugares con transporte público… y qué decir de muchas lecciones de cómo hablar ante los demás, de qué normas debemos cumplir a la hora de comer, los cubiertos, las normas sociales… ¿verdad?

Aprendemos muchísimo sobre los demás y sobre ciencia, pero lamentablemente aprendemos muy poquito sobre nosotros. Sobre qué necesitamos, qué deseamos, cómo somos realmente y sobre el valor que tenemos como personas. No aprendemos a definirnos, y tampoco a definir poco a poco nuestra autoestima. Recibimos muchas veces mensajes negativos sobre nosotros, o simplemente no recibimos mensajes positivos. Eso debilitará nuestra autoestima y el concepto sobre nosotros mismos.

La autoestima, de la que ahora hablaré, nos empuja a aceptarnos tal y cómo somos, nada de medias tintas, la autoestima verdadera y saludable te llevará a quererte sin concesiones, sin excusas, TAL Y CÓMO TÚ ERES. También te obligará a aceptar la realidad tal y como es, a no querer luchar contra las circunstancias, a ACEPTAR LA VIDA. Ella te llevará a gestionar de forma adecuada tus propias emociones, identificándolas, siendo consciente de ellas y transformándolas si es necesario o simplemente sintiéndolas. La autoestima también te ayudará a manejarte de forma fluida en los conflictos interpersonales y también circunstanciales. La autoestima tampoco dejará que te hagas pequeñito ante los demás sino que te reafirmará y hará que te sientas capaz de hacer frente a las personas de tu entorno. Y hará sin lugar a dudas que CONFÍES EN TI MISMO.

Pero ¿sabes? Esto no suelen enseñárnoslo de pequeños y eso desgraciadamente nos trae muchos problemas.

La autoestima es la valoración que cada persona tiene de sí misma y que engloba muchas de las áreas de su vida, desde el concepto que tiene sobre su apariencia física, sus destrezas y habilidades, sus conocimientos, sus rasgos de personalidad, sus aptitudes y éxitos personales y profesionales, sus relaciones afectivas, su sexualidad… La autoestima también está relacionada con la forma en la que somos capaces de ver nuestras posibilidades y la manera en la que priorizamos nuestras necesidades.

La autoestima se va conformando a lo largo de nuestra existencia, pero será en las etapas de la infancia y la adolescencia donde mayor fuerza y significado tenga. Es algo cambiante y que afortunadamente, si sientes que no tienes una buena autoestima, puedes mejorar.

Cómo te decía no nos enseñan a conocernos de pequeños, a entender nuestro mundo emocional, a respetarnos y valorarnos y eso nos lleva a no desarrollar una buena autoestima, por ello son miles las personas que se autocritican y exigen ser de un modo diferente al que son pero que pueden, con simples cambios, cambiar ese concepto y valoración.

Es muy difícil, yo diría imposible, que una persona que tiene una baja autoestima pueda sentirse feliz y tranquila en su propia vida. Normalmente esa persona vivirá pendiente de la aprobación de los demás, del concepto que tengan de sí mismo los otros, de no equivocarse, de llegar a cumplir estándares de perfección inalcanzables, teniendo en su mente un ideal de persona imaginario, imposible e innecesario para ser feliz.

Absolutamente todas las personas pueden construir una autoestima positiva, pero deberán tener en cuenta distintos factores para poder conseguirlo.

¿Cómo piensa, se siente y comporta una persona con baja autoestima?

Una persona con baja autoestima tiende a ser muy sensible ante las críticas de los demás, en ocasiones no expresa lo que verdaderamente siente, no se responsabiliza de sus errores, tiene miedo a lo desconocido y a nuevas situaciones que puedan suponer salir de su zona de confort, suele moverse desde los extremos de la comunicación, o bien muy pasivo o tímido o incluso agresivo. Autocritica de forma severa su apariencia física, sus rasgos y tiende a rechazarse duramente, tiene dificultades para realizar cambios importantes en su vida, no conoce sus capacidades ni se conoce a sí mismo, en casos extremos no se siente un ser querible ni valioso, tiende a minimizar sus virtudes y a maximizar sus defectos,  suele mostrarse y/o sentirse triste, inseguro/a, con falta de vitalidad, catastrofista, en ocasiones desafiante, y muy perfeccionista. También condiciona su comportamiento en función de lo que considera que esperan de él o ella lo demás, esperando de ese modo no ser rechazado, a su vez deja a un lado los retos que puedan suponer un desafío privándose de éxitos y nuevas vivencias y sintiéndose abrumado/a ante ciertas responsabilidades.

¿Cómo piensa, se siente y comporta una persona con alta autoestima?

Por el contrario, las personas que consiguen desarrollar una autoestima alta son personas que se sienten independientes de los demás, aunque ello no significa que no mantengan relaciones interpersonales, pero en cambio estas relaciones son absolutamente sanas.

Son personas con la capacidad de ver de manera optimista la vida, con vitalidad, y el hecho de hacer frente a las dificultades de la vida les dota de mayor fortaleza para las próximas, son capaces también de afrontar los errores y “supuestos” fracasos de su vida, aprendiendo de ellos y desarrollando una mentalidad resiliente.

Saben que cosas sí pueden y que cosas no pueden controlar de su vida, y las que no controlan las aceptan. También desarrollan su creatividad y su intuición. No temen expresar libremente sus emociones y sus sentimientos, entendiendo que ellos son sus únicos jueces y que las emociones no son negativas. Son asertivos, es decir, tienen la capacidad de expresar su propia opinión y defender sus derechos con respeto, manejando de este modo los conflictos interpersonales de manera adecuada y satisfactoria. Y algo muy importante, confían en sí mismos y se sienten seguros.

Las personas con autoestima sana se sienten capaces y merecedores de amor y por supuesto de vivir.

“Sólo podemos respetar, dar y amar a los demás cuando nos hemos respetado, dado y amado a nosotros mismos” (A. Maslow).

¿Qué influye en una baja autoestima?

Son distintos factores los que influyen en la creación de una buena autoestima. Entre los que la debilitan se encuentran:

  • El no hacer las cosas por uno mismo y que siempre sean los demás los que tomen decisiones por mí, desde pequeñas hasta muy determinantes.
  • Un entorno sobreprotector, ya bien sean los padres, los hermanos o los padres los que me sobreprotejan. Lejos de creer que la sobreprotección es buena y confundirla en ocasiones con un exceso de amor, que en realidad no es para nada ello, hace mucho daño al individuo convirtiéndolo en una persona indefensa y necesitada de protección.
  • Palabras que hacen daño. No necesariamente tienen que ser insultos, que por supuesto dañarían la autoestima, simplemente palabras de derrota, esas frases que llegan al corazón llegando a hacerlo trocitos.
  • Recibir críticas constantemente. Confundimos el ayudar a alguien a mejorar con criticarle constantemente. No ayudamos a nadie porque le estemos diciendo todo el tiempo aquello que hace mal o que debería de mejorar. Para empezar es el propio individuo el que tiene que hacerlo consciente, si es que realmente considera que necesita cambiar. Recibir críticas constantes hace que la persona no se sienta válida.
  • Tener expectativas ante la vida, ante los retos muy exigentes e incluso demasiado elevadas.
  • Abusos físicos.
  • Malos tratos, bullying.
  • No tener una educación basada en la disciplina y la responsabilidad.
  • Fracaso escolar…

Como puedes observar es de suma importancia que aprendas a valorarte, amarte y confiar en ti mismo. La autoestima puede ayudarte a vivir plenamente y lograr vivir una vida satisfactoria.

Tengo preparado para ti algunas herramientas que te iré contando en los próximos posts  sobre cómo mejorar la autoestima y que seguro te ayudarán muchísimo.