Son muchas las personas que acuden a terapia diciendo que no están siendo felices en sus vidas. Que no hacen lo que se supone que deberían estar haciendo, que no han logrado lo que se supone que deberían de haber conseguido, que sus vidas no son como las de los demás.

Cuando una persona no hace lo que realmente desea, lo que realmente siente que querría hacer con su tiempo, con su vida es tremendamente difícil poder ser feliz. Unas veces son los demás lo que marcan nuestras pautas, nos dejamos llevar por los estándares sociales que marcan de una forma u otra lo que teóricamente tendríamos que hacer. Pero otras veces simplemente estamos viviendo la vida que deseamos pero como no es acorde a esos estándares nos sentimos culpables, nos sentimos como si lo que estuviésemos haciendo no valiese NADA.

En ocasiones son tantos nuestros deberías, nuestras normas, nuestras imposiciones sobre aquello que está bien y sobre lo que está mal que no nos damos permiso para experimentar de verdad lo increíble que es poder estar desarrollándonos a nuestro tiempo, según marcan nuestras necesidades y no tanto por el ritmo de nuestro alrededor o de lo que se espera de nosotros.

estás en tu tiempo

Cuando nos ocurre esto, cuando no somos capaces de ser conscientes de que somos nosotros los que realmente decidimos lo que queremos o no hacer con nuestra vida y que no necesitamos la aprobación de los demás para ser felices podemos sentir intensas emociones como son ansiedad, culpa, rabia, frustración e insatisfacción entre otras.

Es importante que honres y valores las decisiones que tomas en cada momento y que entiendas que si en ese momento tomaste esa decisión o elegiste caminar en dirección a un camino es porque en ese instante, en ese momento es lo que necesitabas, lo que sabías o lo que podías hacer y eso, NO ESTÁ MAL.
Lógicamente, cuando pasa el tiempo, tu experiencia, tu nueva perspectiva te permite valorarlo y hacer juicio sobre lo que podías haber mejorado, por eso siempre se dice que el mejor maestro es el error. Si te equivocas tienes la certeza de que la próxima vez tendrás ese aprendizaje y el resultado probablemente sea favorable.

Me gustaría compartir contigo algo.

Una persona que acude a mi consulta durante muchos años se culpaba, se machacaba una y otra vez por el hecho de no trabajar FUERA DE SU HOGAR. Creía que todo el mundo esperaba eso de ella, tenía una exigencia tan alta que era incapaz de, desde su situación de vida , poder valorar y disfrutar de ese regalo que podía experimentar SI APRENDÍA A VERLO. A veces nos exigimos determinadas cosas porque ES LO QUE TIENE QUE SER, pero quizá mi vida no tenga que ser de ese modo, quizá la forma que he elegido de vivir es suficiente, o incluso más de lo que necesito. Tras mucho trabajo fue capaz de darse cuenta de que su vida, tal y como era estaba bien (con sus problemas, por supuesto, pero que la decisión de no trabajar justamente era una GRAN DECISIÓN)

Con su autorización me encantaría compartir contigo una gran reflexión que ella misma ha comprendido y le ha permitido liberarse de muchas “cadenas” psicológicas.

Decisión de no trabajar

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