Es momento de empezar a pensar un poquito en ti.

¿Cuántas veces has sido fiel a las necesidades de los demás? ¿Cuántas veces has antepuesto lo que querían los demás a lo que tú deseabas o necesitabas?

¿Cuántas veces has tenido la excusa perfecta para no encargarte de ti?

¿Cuántas son las cosas que de algún modo no te permites hacer porque o bien no tienes tiempo para ello, o porque crees que no debes, o porque crees que tú no lo mereces?

Haz una pequeña lista de aquellas cosas que te gustaría hacer pero que de alguna forma no te las permites. Hay miles de normas internas que acechan constantemente a nuestros pensamientos y son éstas las que tenemos que aprender a silenciar en algunos momentos.

Mi lista de cosas que me gustaría hacer es:

lista de permisos o normas

Bien, ahora te propongo que te des permiso para hacer alguna de esas cosas. Pero un permiso libre de culpa, libre de remordimientos (estoy segura de que aquellas cosas que has escrito no tienen verdaderas consecuencias negativas para ti, ni que has pensado en algo que pueda hacer daño a los demás, porque si es así quizá debieras replantearte tu lista 😛 )

hoy me doy permiso para

Si quieres en los comentarios puedes contarme a qué te has dado permiso en esta ocasión.