Llega la noche y lo que más deseamos es poder caer en la cama rendidos y descansar. Dormir hasta el día siguiente y levantarnos renovados. Pero esto no siempre ocurre y las consecuencias a nivel físico y psicológico pueden ser muy negativas.

Hay una realidad y es que el ser humano no puede vivir sin dormir. No es algo con lo que podamos negociar, hay múltiples estudios que han demostrado que si no dormimos, no podemos vivir y esto es por una razón simple:

Para que mis órganos funcionen correctamente necesito dormir y tener un sueño reparador, y si ese sueño se anula, mis órganos comienzan a sufrir problemas.

Pero, ¿Qué es el sueño realmente?

Todos dormimos porque estamos cansados, pero ¿sabemos realmente qué ocurre durante el sueño?

El sueño es un proceso fisiológico y natural de nuestro organismo, en las que intervienen diferentes áreas del Sistema Nervioso Central.

El proceso de dormir pasa por una serie de fases diferenciales agrupadas en ciclos de unos 90 minutos:

Fase I: se caracteriza por ondas cerebrales alfa. Nuestra actividad se enlentece. Es frecuente que se vuelva alguna vez al estado de vigilia ( estar despiertos) antes de pasar a la siguiente fase. No tenemos la sensación de estar dormidos. Dura aproximadamente 10 minutos.

Fase II: ondas Theta. Junto con la anterior fase, constituye el sueño “ligero”, aparece el complejo K (ondas agudas que aparecen de forma abrupta e intervienen como mecanismo de inhibición para que la persona no se despierte) en respuesta a estímulos ambientales, que incluso pueden llegar a despertarnos. Disminuye el ritmo respiratorio y cardíaco.

Fase III: ondas delta. Pasamos unos 2-3 minutos en esta fase. Es el “puente” hacia el sueño profundo.

Fase IV:  Ondas delta. El sueño es todavía más profundo que en la fase anterior. Junto con la fase anterior, es lo que se denomina sueño “profundo”. Las cuatro primeras fases se suceden en torno a 60 – 70 minutos

Fase REM: (Rapid Eyes Movements). Ondas beta (las mismas que en vigilia). Es la fase en la que más difícil es despertar a una persona. Se inhibe por completo el tono muscular. La finalidad de esta fase es la de consolidar aprendizajes realizados durante el día. Esta fase puede llegar a durar alrededor de 20 – 30 minutos.

Por tanto un ciclo completo de sueño dura, en torno a 90 minutos y se repite 5 o 6 veces a lo largo de la noche. Si bien es cierto que la primera mitad de la noche predominan las fases más profundas y la segunda mitad la fase REM.

La finalidad del sueño en general es la de que nuestro cerebro se recupere de la actividad diurna. De hecho si no dormimos correctamente, al día siguiente nuestras capacidades cognitivas están mermadas por esa falta de descanso. También recuperamos la actividad a nivel físico (predominantemente durante el sueño profundo)

 

Uno de los principales problemas que presenta el ser humano es que negocia con su sueño.

Me refiero a que no lo priorizamos, no le damos la importancia que realmente tiene.

Algunos problemas de sueño son derivados de causas ambientales ( ruido externo,  temperaturas elevadas, mala ventilación…), otras veces por problemas psicológicos ( mala gestión de pensamientos negativos, preocupaciones, estrés…), fisiológicos ( enfermedades y dolor físico que impide que pueda descansar…), pero en otras muchas ocasiones, los trastornos de sueño son consecuencias de malos hábitos, de automatismos que hemos generado nosotros mismos, de una higiene de sueño negativa.

Hace poco, hice una encuesta en mi cuenta de INSTAGRAM sobre  la importancia que tenía para las personas que me siguen el sueño y el descanso en sus vidas. Las respuestas por lo general fueron unitarias: Muchísimo, vital, todo, mucho, muy importante, fundamental para el día… pero un gran grupo respondía lo mismo: 80%, importante pero escaso, mucho pero no lo tengo demasiado en cuenta.

A los que respondían esto, incluso a los que consideran su sueño solamente un 80% importante (¿ por qué no un 100%?) debo recordaros que es UNA NECESIDAD VITAL, esto significa que si no descanso no puedo funcionar, y como antes decía NO ES NEGOCIABLE para nuestro cuerpecito y nuestra vida.

Efectivamente podemos funcionar en el mundo con un sueño escaso, si, no nos vamos a morir de un día para otro si solamente dormimos 4 horas al día, pero ya existen demasiados estudios científicos que demuestran las consecuencias a medio y largo plazo, por lo que es importante considerar si puedo hacer algo para mejorarlo y no conformarme con lo que creo que puedo dormir. Te sugiero que como primer paso comiences a cuestionar esto.

Ciclo SUEÑO-VIGILIA

 

El ritmo diario de los seres humanos es el que comprende los ciclos de vigilia y sueño de una jornada. En el ser humano adulto se trata de un ritmo bifásico, es decir, un ciclo que posee dos fases, una correspondiente a un periodo de vigilia y otra correspondiente a un periodo de sueño.

Para la mayoría de la gente, este ciclo de alternancia dormir-despertar tarda 24 horas en completarse y está vinculado a la presencia o ausencia de luz solar. Es mejor dormir durante las horas de oscuridad y estar en estado de vigilia máxima cuando ha salido el sol.

 

Otras funciones corporales también siguen este ritmo diurno. Por ejemplo, la temperatura del cuerpo llega a su punto más bajo durante el sueño nocturno, sube al acercarse a la mañana y alcanza su punto más bajo durante el día.

 

Cuando los humanos son privados de señales tales como relojes y una vista al exterior, pueden finalmente derivar a un ritmo circadiano algo más largo, que puede durar hasta las 28 horas.

 

Todos necesitamos dormir varias horas al día. El ciclo de sueño-vigilia que se repite como una constante en nuestras vidas está regido por un “reloj biológico” interno que nos dicta cuándo despertar y cuándo dormir.

 

El ciclo de vigilia-sueño se convierte en una necesidad imperiosa que se produce inexorablemente y que llega a superar a cualquier otra necesidad o impulso del organismo. Ello no quiere decir que no pueda modificarse su amplitud hasta cierto punto, puesto que podemos ampliar o reducir los periodos de sueño voluntariamente en momentos de necesidad. No obstante, llega un momento, pasado determinado tiempo de privación de sueño, que no es posible continuar sin dormir y el sueño aparece indefectiblemente.

 

Así pues, la regulación del ciclo vigilia-sueño es compleja y está en función de diferentes factores: ambientales, tiempo que ha transcurrido sin dormir y momento del día, entre otros.

10 aspectos fundamentales para mejorar la calidad de mi sueño.

 

  1. HABITOS ALIMENTARIOS  

El tipo de alimentación afecta al sueño. Independientemente de alimentos concretos, una buena dieta alimenticia va a repercutir en la calidad del sueño.

 

Se recomienda comer grandes cantidades de verduras y hortalizas frescas y poco cocinadas (ya que la finalidad es que nos aporten vitaminas. Cuanto más cocinadas, menos vitaminas aportan). Los cereales integrales tienen vitamina B, la cual rebaja los niveles tensionales (de hecho, la vitamina B, mejora los despertares en medio de la noche y por tanto mejora la calidad del sueño)

 

Se debe limitar el consumo de grasas (aunque nuestro cuerpo necesita un porcentaje diario de consumo de grasas, por tanto no hay que eliminarlas).

 

Se debe limitar el consumo de chocolate y azucares, especialmente antes de dormir.

 

Los alimentos ricos en hidratos de carbono favorecen el sueño, mientras que los ricos en proteínas acrecientan la alerta.

 

La cena debe ser ligera, tratando de evitar alimentos grasos y picantes.  Es importante cenar temprano, de modo que la digestión haya terminado una vez nos metemos en la cama (al menos dos horas antes).

 

No se debe beber demasiado antes de acostarse ya que eso puede impedir que nuestro sueño sea profundo y por tanto reparador ya que como una respuesta condicionada, nos despertamos ante la necesidad de ir al baño.

 

Siempre se ha recomendad beber un vaso de leche caliente como postre de la cena ya que contiene una sustancia llamada triptófano, una sustancia facilitadora del sueño (en concreto, es un aminoácido que facilita la elaboración de serotonina, un neurotransmisor que reduce la actividad en nuestro sistema nervioso). En el caso de no gustarnos, podremos elegir alimentos ricos en triptófano como por ejemplo:

  • Huevos, especialmente la yema.
  • Plátano.
  • Frutos secos.
  • Pescado azul.
  • Lácteos…

Tampoco se recomienda ir a la cama con hambre, ya que éste puede dificultar la conciliación del sueño.

Otros datos importantes:

El calcio tiene un efecto relajante sobre el sistema nervioso. Una alimentación con deficiencias en magnesio, cinc, cobre y hierro puede provocar alteraciones del sueño. (Magnesio: productos de grano integral; Cinc: carne magra de buey y frutos secos; Cobre: marisco, setas, legumbre y frutos secos; Hierro: carne de buey, de ternera y almejas).

Por supuesto, no se debe comer nada, durante los despertares por dos razones. La primera es que el comer nos activa y puede dificultar volver a conciliar el sueño (incluso masticar chicle). La segunda razón es que nuestro cuerpo puede acostumbrarse a que siempre que tenga hambre, se despierte.

Es importante tener una dieta sin exceso de sal ya que ésta produce alteraciones en el sueño, puesto que eleva la presión sanguínea al incrementar la acumulación de líquidos y obstaculiza la eliminación de ciertos residuos del metabolismo, lo que puede favorecer el insomnio.

2. SIESTA         

 

La siesta es muy recomendable para quienes no sufren de insomnio, pero totalmente contraproducente para quienes lo padecen.

Las investigaciones demuestran que dormir siestas casi siempre interrumpe el ritmo sueño-vigilia, haciendo más difícil dormir por la noche, sobre todo cuando presentamos ya un problema.

Una razón para esta interrupción es que la mayoría de la gente duerme siestas unos días sí pero otros no y duerme siestas en horas diferentes cada día. Si duerme siestas, pueden que también interfiera en su capacidad natural de obtener combinación necesaria de todas las fases del sueño.

Cuando nos sintamos somnolientos durante el día podemos hacer otras actividades, ir a dar un paseo por la tarde, ir a nadar, ir a correr… que ayude a eliminar la somnolencia y la “tentación” de echarnos la siesta.

Por supuesto, esto no quiere decir que en etapas posteriores, cuando ya no suframos insomnio, no podamos disfrutar de la siesta. En este caso, lo idea es dormir entre 10 y 15 minutos (para no pasar a la segunda fase del sueño), ya que tiempos superiores, podrían provocar que nos despertemos más cansados.

3. HÁBITOS TÓXICOS   

  • Cafeína: Es un estimulante del sistema nervioso central, y por lo tanto un potente inhibidor del sueño. Si se consume minutos antes de dormir aumenta la latencia de sueño y los despertares nocturnos y reduce el tiempo total de este. El efecto de la cafeína varía en función de la dosis. Además, la sensibilidad y tolerancia a esta sustancia varía entre las personas. Es importante no ingerir cafeína después de las 4 p.m., o dentro de las 6 horas anteriores a acostarse. A pesar de lo que se cree, la cafeína puede afectarnos incluso hasta 20 horas después de consumirla.

 

  • Tabaco: la nicotina es también un estimulante del sistema nervioso central que afecta al inicio y al mantenimiento del sueño. Bajas concentraciones en sangre, la nicotina puede provocar una ligera sedación. Sin embargo, grandes cantidades en sangre de este estimulante provocan una activación fisiológica.

 

Trata de no fumar en las horas inmediatamente anteriores a acostarse. Al menos cuatro horas antes.

  • Alcohol: el alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Su consumo momentos antes de la hora de acostarse da lugar a un sueño fragmentado y poco reparador. Si este se consume en altas cantidades empeora seriamente el sueño.

No es conveniente consumir alcohol en las dos horas antes de acostarse.

Aunque cuando consumas alcohol tengas la sensación de que te ayuda a dormir, se consciente del trabajo que tu organismo tiene que realizar para que sea eliminado por completo. Por ello, cuando nos despertamos después de haber ingerido altas cantidades de alcohol tenemos esa molesta sensación de no haber descansado. Y es porque realmente tu sueño no ha sido reparador.

4. EJERCICIO FÍSICO   

 

La práctica del ejercicio físico de una forma regular ayuda a conciliar el sueño y a mejorar su calidad. No obstante, hay que tener en cuenta una serie de factores que median la relación entre ejercicio físico y sueño. Alguno de los factores más importantes son los siguientes:

  • Momento del día en que se realiza el ejercicio físico: el mejor momento para realizar el ejercicio físico es por la tarde, ya que pocas horas después se produce un descenso de rebote de la temperatura corporal que favorece el sueño. Por el contrario no se recomienda realizar ejercicio físico momentos antes de irse a dormir (de dos a tres horas antes), ya que provoca un aumento de la fase I y una disminución del sueño de ondas lentas. Por otra parte, realizar ejercicio físico por la mañana tiene un impacto mínimo en el sueño de la noche siguiente.

 

  • Forma física inicial del paciente: El ejercicio en personas de buena forma física provoca un aumento del sueño de ondas lentas y una disminución de la latencia de inicio del sueño. Asimismo se ha observado que las personas que no practican ningún ejercicio físico no sólo no obtienen ninguna ventaja del mismo, sino que su sueño es incluso peor.

 

  • Nivel de consumo de energía: En este sentido, se ha observado que realizar ejercicio físico intenso provoca una alteración del sueño en la noche siguiente.

 

5. FACTORES AMBIENTALES   

 

  • HABITACIÓN:

 

Las condiciones idóneas de la habitación de dormir son las siguientes:

1.RUIDO:

Habitación silenciosa, con la menor cantidad posible de ruidos en el exterior o en el interior de la habitación.

El ruido influye negativamente sobre el sueño de tres formas diferentes que se dan, en mayor o menor grado según peculiaridades individuales:

 

-Mediante la dificultad o imposibilidad de dormirse.

 

-Causando interrupciones del sueño que, si son repetidas, pueden llevar al insomnio.

 

-Disminuyendo la calidad del sueño, volviéndose éste menos tranquilo y acortándose sus fases más profundas, tanto las de sueño paradójico (los sueños) como las no-paradójicas. Aumentan la presión arterial y el ritmo cardiaco, hay vasoconstricción y cambios en la respiración.

 

Como consecuencia de todo ello, la persona no habrá descansado bien y será incapaz de realizar adecuadamente al día siguiente sus tareas cotidianas. Si la situación se prolonga, el equilibrio físico y psicológico se ven seriamente afectados.

 

Para mitigar el ruido en el dormitorio, es importante, que este esté suficientemente amueblado ya que de esa forma se amortigua el posible eco.

 

2.TEMPERATURA :

 

Tener un termómetro visible en la habitación; la temperatura de la habitación debe oscilar entre 18 y 20 grados. En ningún caso debe superar los 23 o 24 grados ya que a partir de esa temperatura es muy difícil conciliar el sueño. A la temperatura de 20 grados debe corresponder un grado de humedad de un 40 a un 70 por 100.

 

Es importante calentar la habitación por el día para conservar la temperatura durante la noche. Y en verano enfriarla antes de ir a dormir en el caso de hacer mucho calor.

 

Ventilar la habitación unos 5 o 10 minutos antes de acostarse.

 

Asimismo es importante no usar un exceso de mantas. Lo idea es una sola manta ligera, flexible y mullida que permita transpirar.

 

¡Los edredones nórdicos en invierno son maravillosos!

 

 3.LUMINOSIDAD:

 

Habitación soleada durante el día. Parece que el sol tiene un efecto purificador y antimicrobiano sobre el aire de la habitación.

De noche, un exceso de luz puede ser un factor desencadenante de alteraciones del sueño.

La luz durante la noche provoca que nuestro cerebro no esté lo suficientemente “desconectado” ya que percibe cierta estimulación. Para iniciar el sueño es necesario ese nivel de “desconexión”

4. CARACTERÍSTICAS DE LA CAMA Y ROPA DE CAMA:

  • Ropa de dormir: la ropa de dormir no debe oprimir ( evitar gomas que perjudique la circulación en los puños y cintura, y no utilizar ropa interior ajustada), pero tampoco debe ser tan suelta que se enrolle en el cuerpo.

 

  • La cama: el colchón debe ser uniforme y firme, pero deben evitarse las superficies rígidas, se desaconsejan los colchones que cedan demasiado ante el peso, así como los que no faciliten la transpiración. Debe ser por lo menos 15 cm más largo de la estatura del durmiente y lo suficientemente ancho como para permitir que todo el cuerpo permanezca dentro de él cómodamente.

 

  • El somier debe de ser consistente, y evitar que desplace a la persona hacia el centro de la cama. El grosor y flexibilidad de las sábanas debe estar en función de las preferencias de cada persona. Así deben ser ligeras si se suda mucho, gruesas y rígidas si no le gusta que se queden pegadas al cuerpo, y deben evitarse el raso y los tejidos sintéticos si pasa frío por la noche.

5. POSICIÓN:

No existen reglas en cuanto a la postura que hay que tomar para dormir. Se trata de algo muy personal y cada uno debe elegir aquella en la que se encuentre más cómodo. No obstante, es preferible acostarse estirado para evitar contracciones musculares indeseables. En el caso que sea posible, deben mantenerse las piernas ligeramente elevadas, pero teniendo la precaución de no contraer la musculatura de la nuca. Adopta una posición cómoda y natural evitando que algunos músculos estén excesivamente contraídos.

6.AIRE:

No hay una regla sobre si se debe mantener la ventana abierta o cerrada durante la noche, sino que casa uno debe dormir como se encuentre más cómodo. Lo que sí es adecuado es airearla durante la mañana y en el caso que se mantenga abierta durante la noche evitar las corrientes de aire.

Dormir con aire acondicionado no es recomendable tampoco.

Aunque si se debe tener en cuenta que el ruido durante la noche puede activarnos, sobre todo si nos encontramos en las fases I y II del sueño (siendo también posible que un ruido algo más fuerte nos despierte en fases III, IV y REM).

 

7.ALMOHADA:

Aunque el colchón suele ser el foco de atención hay otro elemento más pequeño, que tiene igual o más importancia a la hora de dormir bien, la almohada. Muchas personas no saben que hay distintas durezas, materiales o incluso, tallas.

A todos nos gusta dormir sobre una almohada mullida, pero lo cierto es que tenemos que pensar que las almohadas muy blandas pueden causarnos problemas en el cuello, o acentuarlos si tenemos alguno, así que en este caso debes consultar a tu médico, él te dirá si posees alguna lesión y aconsejarte sobre el tipo de almohada que debes elegir.

Existen diferentes tallas de almohadas, que dependen, sobre todo de tus hombros, así evitas que el cuello se fuerce demasiado mientras duermes.

A la hora de elegir la almohada influye también la forma en la que duermes, la postura que adoptarás por la noche no será la misma si duermes de lado que boca arriba, así que elige la que mejor se adapte a ti.

Y por último, hay gente que cuando duerme en pareja utiliza almohada de matrimonio. Lo cierto es que tú y tu pareja probablemente no tengáis las mismas características ni durmáis igual, así que no la utilices para dormir ya que entorpecerá tu sueño.

8.ESTRÉS:

La tensión psíquica empeora el sueño, y además las personas afectadas de insomnio son más sensibles al estrés. Evita o amortigua en la medida de lo posible las situaciones tensas. Haz algo relajante antes de irte a la cama.

9.RUTINA NOCTURNA:

En la misma encuesta que hice en INSTAGRAM, solicitaba conocer si las personas llevaban a cabo algún tipo de rutina nocturna, ¿y qué crees que salió en mayoría? NO.

La rutina nocturna es fundamental para avisar a mi cerebro de que se aproxima el momento de dormir y descansar.

Por ello te sugiero que lleves a cabo los siguientes consejos:

 

  • Tras cenar, debes procurar un periodo de relax.
  • Inmediatamente tras la cena emplea unos 45 minutos en ti mismo.
  • No utilices aparatos que emitan luz azul al menos durante los 45 minutos previos a dormirte (ordenadores, televisores, móviles…) La luz azul, como así se denomina, activa regiones cerebrales que luego harán imposible que concilies el sueño. Permanecer en la cama con el móvil antes de acostarte durante demasiado tiempo es contraproducente para ti. Antes de tus rutinas de relax puedes hacerlo, pero después es negativo para ti.
  • Haz una actividad relajante.
  • Una vez acomodado en tu cama, deja tu mente libre. Si te sobrevienen pensamientos sobre cosas que te preocupan trata de escribir los problemas que te agobian, las posibles soluciones a adoptar en el futuro y tus sentimientos al respecto.
  • Posteriormente trata de relajarte hasta la hora de acostarse. No trates de dirigir tu mente, deja que el pensamiento fluya.
  • Hora de acostarse. Vete a la cama cuando te sientas cansado. Tu cuerpo te indica mejor que el reloj cuando necesita acostarse.
  • Intenta mantener un horario fijo de acostarte. Recuerda que si te levantas a la misma hora cada mañana, sentirás la necesidad de acostarte aproximadamente a la misma hora.
  • Sigue siempre la misma rutina antes de acostarte: baño, cepillarse los dientes, ponerse el pijama, etc.

 

Debes tener en cuenta que cuanto más empeño pongas en tratar de conciliar el sueño, más difícil será que lo consigas. El sueño debe vencerte a ti, no tú al sueño.

 

  • No mires el reloj y aléjalo lo máximo posible.
  • Deja que el adormecimiento sobrevenga.
  • Si tras 10-20 minutos aproximadamente, no te has dormido o no notas somnolencia, levántate de la cama, vete a otra habitación y trata de relajarte leyendo un libro, viendo un programa tranquilo de televisión o realizando alguna afición. Cuando de nuevo te sientas cansado, vuelve a la cama. Si no te duermes en 10-20 minutos, vuelve a levantarte y repite los pasos anteriores. De esta forma, aprenderás a asociar la cama y el dormitorio con el sueño. No leas, comas, trabajes, etc. en la cama. La cama debe reservarse solo para dormir y la actividad sexual.
  • Si te despiertas por la noche, no te levantes de inmediato (salvo que precises ir al baño), no mires el reloj, trata de dormirte de nuevo, pero si no lo consigues en 10-20 minutos, debes proceder como en el punto 3. Si te despiertas, no comas aunque tengas hambre.

 

10.Conciliar el sueño y despertares nocturnos:   

 

Muchas veces nos agobia el hecho de no conciliar el sueño o tener despertares en mitad de la noche. Puede ser desesperante. Bien, intenta seguir las siguientes pautas la próxima vez que te suceda:                                                   

 

  • Una vez te hayas despertado, no mires el reloj.
  • Permanece un rato, el tiempo más o menos correspondiente a 15-20 minutos (que estimes, no mires el reloj o te activarás). Si no has conseguido dormirte transcurrido ese tiempo, levántate de la cama.
  • No enciendas luces.
  • Puedes ir al baño a hacer pis por ejemplo y vuelve a la cama.
  • Date el mensaje de que vas a descansar, no de que vas a dormirte (activarás al cerebro y generará el efecto contrario) Tu objetivo es permanecer en la cama descansando tu cuerpo. Si no duermes, al menos tu cuerpo habrá reposado.
  • Si vuelvo a agobiarme dentro de la cama, realiza de nuevo un paseo por la cama y repite lo anterior.
  • Si después de varios intentos no consigues conciliar el sueño, no pasa nada. Puedes levantarte y realizar actividades que sean monótonas, esto es, que no sean activadoras o que puedan hacer que nos sintamos menos somnolientos. Algunos ejemplos podrán ser: realizar una lectura de las instrucciones de un electrodoméstico, hacer crucigramas, etc.
  • Estará contraindicado realizar actividades relacionadas con tareas del hogar (ej: limpiar, planchar, cocinar) o relacionadas con el trabajo (adelantar trabajo del día, organizar la agenda…), además del consumo de sustancias o alimentos activadores (ej; cafeína, nicotina…). Le mandarás un mensaje equivocado a tu cerebro y se puede convertir en un hábito negativo.
  • Volveremos a la cama cuando de nuevo cuando sintamos somnolencia.
  • Independientemente del tiempo que hayas dormido o de lo cansado que te encuentres, levántate a la misma hora.
  • No duermas en exceso, puesto que permanecer demasiado tiempo en la cama provoca un sueño fragmentado y poco profundo.

 

11.Levántate a la misma hora cada mañana independientemente del número de horas que hayas dormido por la noche o de lo cansado que te sientas.

 

  • Si dormiste poco o nada la noche anterior te recomiendo que:

 

  • PERMANEZCAS OCUPADO, realizando tareas que requieren actividad corporal y evitando actividades aburridas que requieren poco esfuerzo físico.

 

  • NO TOMES DECISIONES IMPORTANTES después de una noche de insomnio severo.

 

  • MANTEN TU HORARIO DE TRABAJO HABITUAL.

 

Al menos durante los periodos de insomnio, puesto que algo que perpetúa el problema es el cambio que realizamos del ritmo circadiano.

 

  • El hábito de levantarse siempre a la misma hora es crucial para mantener el ciclo sueño-vigilia. Es importante que esta rutina se mantenga incluso en fines de semana y días de fiesta. NO SOBREPASES LA HORA HABITUAL DE LEVANTARTE, Y NO DUERMAS EN EXCESO.

 

Es importante que sepas que el sueño NO SE RECUPERA, dormimos para reparar la vigilia. Si una noche solo descansas tres horas, la siesta no hará que te recuperes porque no podrá resarcir la pésima vigilia que acabas de tener.

No utilices parches, aprende a resolver el problema.

El insomnio es causa y consecuencia de una gran cantidad de trastornos psicológicos.

Si crees que es algo que está condicionando tu vida no dudes en pedir ayuda.

 

Desde En Madrid Psicólogos somos especialistas en su tratamiento y podemos ayudarte.

 

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