consejos soledad

consejos útiles para manejar la soledad

En el artículo anterior, ¿Me quedaré solo? Miedo a la soledad. (I) pudimos conocer las características que conforman este problema tan frecuente por el que la gente acude a terapia.

En este texto podrás conocer algunos consejos muy útiles para poder encontrar respuestas y soluciones prácticas a dicho problema.

Algunos consejos útiles:

1. Acepta sentir soledad:

La soledad es una emoción. Las emociones nunca son peligrosas ni son negativas. El sentir emociones es muy importante para nosotros ya que todas ellas nos ayudan a entender tanto nuestro mundo interior como lo que pasa a nuestro alrededor.

Sentir soledad no debe atemorizarte ya que simplemente te avisa de que la situación que vives no te gusta. Muchas veces la emoción de la soledad nos ayuda para darnos cuenta de que necesitamos relacionarnos con los demás y de este modo poder llevar a cabo estrategias de acercamiento e interacción a otras personas. Lo que ocurre es que en otras ocasiones la emoción de la soledad la vivimos como algo negativo, peligroso para nosotros e incluso horrible y nos negamos a sentirlo, rechazándolo por todos los medios y escapando de esa emoción cada vez que aparece llevando a cabo conductas que no nos ayudan.

Te recomiendo que lo primero que hagas cada vez que te des cuenta de que sientes soledad (o cualquier otra emoción) es que la aceptes sin rechazarla o intentar huir de ella. Que entiendas que todas las personas en diferentes momentos de nuestra vida podemos sentir cualquier emoción y que el primer paso es la aceptación. De este modo si podrás hacerte cargo de forma positiva de lo que esté ocurriendo. Aceptarla implica permitirte sentir dicha emoción.

2. No trates de llenar el sentimiento de vacío con cosas externas:

Muchas veces para evitar sentir la emoción de las soledad, como antes decía, intentamos buscar todo tipo de estrategias que nos evadan de ella y de este modo no tener que experimentarla. Esto es un gran error ya que, te recuerdo que las emociones no son algo de lo que tengamos que escapar o huir, forman parte de nosotros y lo adecuado es aceptarlas.

Cuando aparezca la emoción no te pongas la televisión, o la radio, o te metas en internet rápidamente para que no aparezca la sensación. Haz en ese momento todo lo contrario. Identifícala ( ok, estoy sintiendo soledad), identifica las sensaciones corporales que experimenta tu cuerpo en ese momento ( siento como un nudo en el estómago, ganas de llorar…) ya que necesitas que pasen por tu cuerpo para que compruebes que DE VERDAD no son peligrosas, y permítete permanecer en silencio durante un tiempo. Lo que sucederá tras varios ensayos ( y no es cuestión de fe, es un hecho que acaba sucediendo) es que mi cuerpo se habitúe a esa sensación y a que inmediatamente después no courre nada TAN HORRIBLE, o TAN TRÁGICO como habíamos anticipado.

3. Disfruta de tu propia compañía. Haz cosas solo:

Para perder el miedo a la soledad o a pasar tiempo con uno mismo es muy importante aprender a tener una vida personal rica. Aunque es necesario para nosotros el relacionarnos con otras personas en determinados momentos, también lo es el poder tener un espacio de individualidad, para uno mismo, para desarrollar todo nuestro potencial, para poder disfrutar de uno mismo.

Al principio puede costarte, es normal. Piensa en aquellas cosas que te gustan, que te hacen divertirte y sentirte bien. Quizá vengan a tu mente solo actividades en compañía, bueno, podrías empezar por ejemplo por ahí. Podrías empezar a hacer esas actividades que sueles hacer en compañía pero esta vez solo. No, créeme que no es tan horrible. Seguramente aparezcan pensamientos boicoteadores para que no hagas la tarea como pueden ser: “es imposible que me divierta haciendo eso, si justamente me gusta porque lo hago con mis amigos”, “es tonto hacer este tipo de cosas solo”, “no me apetece”, “no tiene ningún sentido”…. y así, infinidad de pensamientos que lo único que pretenden es mantenerte en tu zona de confort.

Piensa que seguramente muchas de esas actividades ni la hayas probado a hacer solo, por lo que no puedes saber al 100% que no disfrutarás. O quizás si, pero permítete intentarlo, permítete probar y comprobar que hacer cosas solo genera emociones agradables también, diferentes a veces a hacer las cosas con gente, pero positivas.

Puedes leer un libro, ir al cine, teatro, cuidar una planta, ver una serie de televisión, acudir a una clase nueva de algo que te apetezca aprender a ti, bailar, escuchar música, meditar, practicar yoga, pasear, observar a la gente, dejar que el sol caliente tu rostro, darte un baño de espuma, cocinar algo rico para ti, ir a tu restaurante favorito a pedirte ese plato que tanto te gusta y saborearlo… en fin, muchas cosas. Solo deja que tu mente se deje llevar.

4. No te aísles:

Cuando tenemos miedo, cuando estamos tristes, cuando caemos en la trampa de nuestros pensamientos negativos tenemos cierta tendencia al aislamiento por diversas razones, entre ellas porque caemos en la falsa creencia de que molestaremos a los demás con nuestras cosas, se preocuparán por nosotros y no queremos preocuparles o simplemente porque no tenemos ganas de relacionarnos con los demás.

Una cosa es que fomentes tus actividades solo, que disfrutes de tu compañía y otra muy diferente es que te aísles, que no quieras que te vean mal, que no intentes entablar relaciones sociales. Esa conducta solo te llevará a un bloqueo emocional, a no actuar y tomar las riendas de tu vida y fomentará la reiterada preocupación.

5. Vive la soledad como un reto, no como una realidad:

Realmente estar completamente solo en el mundo es imposible. Otra cosa es que sientas la emoción de la soledad, pero muchas veces confundimos emociones con realidades. Como me siento solo, significa que estoy completamente solo. No tienes porqué estar solo el resto de tu vida, puedes elegir compartirla con otras personas, siempre y cuando hagas cosas saludables y positivas para ti que te ayuden a relacionarte con los demás de forma adecuada.

La soledad puede ser maravillosa en muchos momentos de tu vida, ya que te conecta con tu ser interno, contigo misma/o, con esa parte de creatividad que todos tenemos, de intuición, te ayuda a tomar decisiones por ti mismo/a y te puede proporcionar mucha paz.

Busca momentos de soledad, propóntelo como un objetivo, como un reto y lleva un plan de acción sabiendo que cosas puedes hacer que te ayudarán a disfrutar de ti mismo. Que tengas esos momentos no te convierte en una persona solitaria, no te “hace” estar solo para el resto de tu vida. Valora la diferencia.

6. Cuida tus pensamientos:

Los pensamientos tienen un poder increíble en nuestra forma de sentir (más adelante en otro artículo hablaremos sobre ello). La forma en la que nos hablamos, nuestro discurso interno influye de forma muy poderosa en nuestra forma de sentir.

En mis sesiones muchas veces utilizo un material al que me gusta llamar: el poder de los pensamientos, porque es muy real. A veces caemos en ideas que nos perjudican y lo peor, es que no son realistas. Cuando nos decimos por ejemplo: “la soledad es horrible, no puedo soportarla” pregúntate: ¿realmente es TAN, TAN, TAN horrible?, ¿cómo sabes que no es soportable?, ¿tu cuerpo acaso no está preparado para ella?, ¿te resulta útil pensar de esa manera?……

O cuando nos criticamos a nosotros mismos, hablándonos sin cariño, presionándonos, culpabilizandonos por todo, “y si hubiera hecho esto..?, “y si hubiera hecho esto otro…?

Déjalo. Para, cambia tu discurso, háblate cómo si le hablaras a tu propio hijo (aunque no seas madre o padre), con cariño, con aliento, con frases de afrontamiento: “soy capaz de hacerle frente a esto, me lo he demostrado en otras ocasiones, puedo disfrutar de mi tiempo, soy maravilloso/a….” hay tantas formas positivas de hablarte que no necesitas meterte caña para funcionar en este mundo.

7. Haz ejercicio físico:

Todo el mundo lo recomienda: psicólogos, nutricionistas, deportistas, la organización mundial de la salud (OMS), cuando compras un alimento hasta aparece en la etiqueta!… El ejercicio físico nos activa, nos ayuda a liberar dopamina por ejemplo, que es una hormona maravillosa que nos hace sentir bienestar, euforia, alegría…

Es de los mejores “ansiolíticos” naturales que tenemos y cuanto lo desaprovechamos!!! Puedes empezar a salir a caminar un ratito, pasear, salir a correr, darte una vuelta con la bici, bailar en casa, subir las escaleras de tu edificio, apuntarte a alguna actividad: yoga, pilates, step, aerobic, bailes de salón, tango, darle fuerza a tus músculos con máquinas y pesas, nadar, tenis… Existen tantas alternativas que quedarte sentado en el sofá no es de la mejores por demasiado rato.

8. Inicia conversaciones con otros:

Da tú el paso. No esperes a que sean los demás los que se acerquen a ti, porque no siempre ocurrirá. Todos tenemos la responsabilidad de hacer y darnos lo que necesitamos.

Saluda, da los buenos días, pregunta cómo le ha ido el día a alguien, cuales son sus actividades de ocio, cómo están, que harán el fin de semana, algo de su historia… Date la oportunidad de intercambiar información. Mírales a los ojos sonriendo. Prueba y déjate sorprender.

9. Aprende de tus emociones y observa las de los demás:

Te animo a que te informes sobre las emociones (aquí daremes espacio para poder hablar sobre ellas). Conoce qué son, sus funciones, para que nos sirve cada una de ellas. Obsérvate a ti mismo cómo reaccionas ante las diferentes situaciones de tu vida. Te dará pistas sobre qué emoción estás sintiendo. Es muy importante conocer cuales son y la importancia que tienen en nuestra vida. Te ayudará a que los demás te conozcan mejor y además es necesario para relacionarnos el entender qué emociones está sintiendo el otro.

Haz el ejercicio de observarte y observar a los demás las diferentes reacciones sin juzgar. Solo mirando a ver qué puede estar sintiendo. Te conectará contigo y con el resto.

10. Busca actividades de tu interés:

Como hablábamos anteriormente es importante hacer cosas agradables, solo y en compañía. Busca que ofertas de ocio hay donde tu vives. Pregúntate si hay algo que aún no has hecho (que seguro que hay millones de cosas) y que te gustaría hacer y HAZLAS, pero no porque debas, sino porque quieras. Que empiece por ti el cambio.

11. Acude a terapia:

Trabaja con un profesional sobre todo esto que hablamos, sobre emociones, sobre crecimiento personal… Déjate ayudar. Grandes profesionales que brillan con luz propia son o han sido ayudados por otros profesionales. Los miedos se pueden trabajar y vencer, te lo aseguro. La confianza en uno mismo a veces está algo enterrada, pero todos tenemos un potencial que puede ser desarrollado. ¿Te atreves a probar? no hay nada más maravilloso que poder ser amigo de uno mismo.

Si te ha gustado este artículo, me encantaría que comentaras debajo tus impresiones. ¡Feliz día!

Puedes leer más sobre el miedo a la soledad en “¿ME QUEDARÉ SOLO? MIEDO A LA SOLEDAD. (I)